miércoles, diciembre 12, 2007

Descubriendo América



Por: Miguel Montes Camacho

Cuenta la historia, que hace más de 500 años Cristóbal Colón descubrió tierras americanas, pero para un grupo de 4 argentinos la exploración y el asombro por este mágico territorio apenas comienza.

Gervasio Cabrera, Rodrigo Atanes, Ángel Tesone y Raúl Álvarez, salieron hace 4 meses de la provincia argentina de Gualeguaychú, con el firme objetivo de recorrer el continente y vivir una experiencia inigualable.

La idea de esta travesía, para muchos descabellada, surgió de la promesa que Gervasio hizo a su padre, quien falleció el año pasado, en la cual se comprometía a hacer realidad la fantasía que por años habían planeado juntos.

Fue de esta manera como se reunió con tres amigos del barrio, que decidieron dejar atrás sus empleos, familiares, novias y todas aquellas comodidades que les ofrecía la vida en su país. “Fue difícil desligarse de todas las ataduras sociales y arriesgarnos a viajar pero no nos
arrepentimos”, afirma Gervasio.

A bordo de un Ford Falcon modelo 71, estos cuatro peregrinos partieron en una aventura que los ha llevado a recorrer Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y ahora Colombia.

El sueño de miles se materializa en la osadía de estos gauchos, que pese a ser profesionales del derecho y la economía, prefirieron dar rienda suelta a su pasión y liberar su adrenalina.

Hoy, cuando ya han dejado su huella en varias ciudades colombianas, están de paso por Cartagena, disfrutando de sus playas y su gente, pero sobre todo, planeando su paso a Panamá, el destino próximo a conquistar en medio de su travesía.

Con escasos recursos económicos, sin comida y sin saber dónde van a dormir, transcurren los días de los descubridores, quienes confiesan que “hemos pasado hasta cinco días sin bañarnos y aguantado hambre, pero se trata de aprender a valorar lo prescindible y olvidarse de las banalidades”.

Ipiales, Pasto, Medellín, Bogotá y ahora La Heroica, son los destinos colombianos que han sido testigos de su paso, es así como con una alegría que sorprende, Rodrigo Atanes expresa que “Colombia no es como se ve en las noticias, no todo es violencia porque su gente es muy buena
y solidaria. Hasta el momento todo ha sido genial para nosotros”.

Conocer las ruinas de Machu Pichu, caminar por las calles coloniales de Cuzco (Perú) y conocer la hospitalidad cafetera en Bogotá, son algunas de las experiencias que atesoran en su mente estos guerreros del camino.

“Las experiencias han sido inolvidables y por eso el reto ha valido la pena. Estuvimos en el partido Colombia – Argentina, en el concierto de Soda Stereo y todo gratis; eso demuestra que solo hay que proponerse las cosas para cumplirlas”, indica Atanes.

En Cartagena tiene planeado quedarse hasta finales del mes de enero, mientras tanto trabajan cantando en bares y sitios públicos, además de vender camisetas estampadas con motivos del viaje, para recaudar el dinero suficiente para subsistir y cargar el combustible de su auto.

Centroamérica, México y Cuba, están dentro del itinerario de los argentinos, que ya parecen haberle perdido el miedo a las vicisitudes del camino, porque para ellos basta un poco de creatividad y mucho corazón para superarlas.

martes, diciembre 11, 2007

En desacuerdo con el "Acuerdo"


Por: Miguel Montes Camacho

Para nadie es un secreto que Colombia es un país de contrastes, en el que sólo hay ricos y pobres, nada de términos medios.

Por eso es increíble ver cómo se categoriza a los ciudadanos; están los de primera, los segunda, los de quinta y hasta los de décima.

Basta con analizar el nefasto pero famoso proyecto de “Acuerdo Humanitario”, que no es otra cosa que un insulto a la dignidad humana, en el que se truequean personas y se mercadea con ellos al mejor estilo del colectivismo primitivo.
Resulta descarado pensar en que Ingrid Betancourt, sea el símbolo del secuestro en Colombia y que sea ella la primera en la lista de espera para el intercambio de retenidos entre gobierno y FARC.

Todos y cada uno de los desdichados que hoy se pudren en las selvas de este país valen por sí mismos, por el simple hecho de ser humanos y no por sus apellidos, sus ex – empleos y mucho menos por su doble nacionalidad.

Sinceramente siento el dolor por el que pasa la familia de Ingrid y de todos aquellos Generales de siete soles que hoy están en cautiverio, pero de igual manera lamento profundamente el llanto de todas aquellas familias anónimas que desde hace 5 o 10 años no pueden tener a su lado a los policías, comerciantes, campesinos y demás compatriotas.

No es justo que nos sigamos prestando para el juego mediático que nos invita a clamar por los retenidos de primera clase, si vamos a movilizarnos que sea por todos y por igual, aunque sea muy poco lo que con marchas y pancartas podamos solucionar.

Faltan más que palabras y comerciales para rescatar la dignidad de esta nación que mientras tanto sigue desangrándose y ahogándose en su mar de lágrimas.

sábado, noviembre 10, 2007

ARROZ CON MANGO Y FOTOS




Éstas son algunas imágenes que quise compatir con ustedes, no tienen nada que ver la una con la otra pero vale la pena verlas.

viernes, noviembre 09, 2007

MUERTE NATURAL


Por: Miguel Montes Camacho

Y ahí estaba yo, al pie del caño putrefacto del que solo expelían olores fétidos que se sumaban a los del cuerpo descompuesto que yacía flotando con las manos y piernas abiertas, como formando una X.

Me río y luego pienso: soy un desgraciado. Pero que le voy a hacer si eso es lo que soy, un morboso más, que satisfacía sus ganas de sangre con el espeluznante cuadro que ofrecía una mañana cualquiera en una ciudad normal.

Él estaba dentro del agua, totalmente desnudo e hinchado. Debía tener 3 o 4 días de muerto y ahora era el centro de atracción, quizá en vida nunca lo fue.

Y es que como no iba a llamar la atención, si en su cuerpo se podían ver inmensos coágulos internos de sangre que parecían iban a estallar, su cabeza estaba inflada y sus ojos, que digo, los huecos en los que alguna vez estuvieron los ojos estaban salidos y picados por aves de rapiña que aún no han podido identificar.

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Una profunda y certera cortada en su pecho, me hacían pensar en la crueldad y la sangre fría que tuvieron sus asesinos a la hora en que decidieron que él ya no sería de este mundo.
Moscas, peces, sapos y todo tipo de animales se daban un banquete y buscaban la mejor presa de lo que ahora no era más que un desperdicio.
Pasaban los minutos y yo seguía en el sitio, no sé bien porqué, pero después de haber visto el “muñequito” quería saber más y mi mente comenzaba a inventarse historias de terror sobre el trágico final de aquel hombre.
La gente hablaba y hablaba, casi al un unísono apuntaban a decir que: “algo debía ese man”, “por bueno no lo mataron”.
Yo no musitaba palabra pero parecía estarme escuchando. No necesitaba decir nada para saber que si estaba parado en ese lugar era porque quería ver una vez más la indolencia e indiscriminación de la muerte.
Pero nada, mi parte más humana me señalaba el drama que escondía aquella escena, pero la otra - no se cuál - me revelaba que no estaba sorprendido. No se imaginan lo aterrador que fue descubrir que veía aquel hecho como algo natural, algo de todos los días.
Llegaban los del CTI, los de la Policía y desde luego más curiosos. Todos convertidos en espectadores morbosos para los que la muerte violenta de otro hombre no significaba más que un asunto de curiosidad en el que lo único que buscábamos era saber detalles que calmaran nuestra curiosidad morbosa.
Cuanta tristeza y vergüenza sentí al saber que ya me acostumbré, soy uno más, ya no se me arruga el corazón.
Pero sé que no tengo la culpa, porque vivo en un lugar en el que la vida no tiene valor, no tiene precio y peor aún, en muchos casos, no tiene sentido.
El hambre y la pobreza no son razones para desear seguir existiendo y eso es lo que abunda en este país.
Mañana será otro día y se espera que otro hombre o mujer quede tendido en el pavimento, en la tierra o flote en el agua para seguir la maldita tradición de ver llegar a una muerte a la que nos acostumbramos y que se quedó a reinar entre nosotros.

LOS TIEMPOS DE LA COMETA


Miguel Montes Camacho.

Raúl es un viejo conocedor de los secretos para volar cometas, los aprendió de su padre y ahora quiere que su hijo, David, continúe con la tradición.

Él cuida cada detalle antes de empezar con su labor de vuelo, indicando a su pequeño hijo el lugar preciso para hacerlo.

Un terreno amplio en el que el cielo se vea con claridad es el espacio adecuado para intentar el despegue del barrilete.

Uno, dos y hasta 15 pasos cuenta David, con cometa en mano, antes de levantarla de cara al sol, en espera de que el viento sople a favor y permita su vuelo.

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A la distancia Raúl habla fuerte intentando dirigir los movimientos de David, quien sin desdibujar la sonrisa en su rostro, sigue atentamente las órdenes, entendiendo que de ello depende el éxito o fracaso de su misión.

La brisa azota y el cielo se ve despejado. La cuerda que sostiene Raúl está tensionada y en las manos de David está el barrilete, que si pudiera hablar diría: suéltenme que yo me voy.

En unos instantes, eso es precisamente lo que ocurre. El papá le grita a su hijo la palabra clave: suéltalo. Y allá va, primero dando tumbos ondeantes y luego gracias a la experiencia del “viejo cometero”, elevándose firme por el cielo azul, que lo espera para probar de qué está hecho.

David, quien observa atentamente, ríe y corre al encuentro con su padre. Éste trata de sincronizar los movimientos de sus manos para equilibrar el vuelo del barrilete que él mismo le fabricó como regalo de cumpleaños.

“Papi yo quiero volar”, dice emocionado David; “espérate que esto es con calma”, replica el padre.

Sin perder de vista la cometa Raúl hace un nuevo llamado al pequeño, esta vez con el propósito de entregarle la responsabilidad de mantener en lo más alto la frágil cometa, que cada vez se aleja y se ve insignificante en la inmensidad.

Por fin se da para David lo que durante casi media hora estuvo esperando: tener en sus manos el que para él ha sido el mejor obsequio que le han podido dar en su corta vida.

Con el cambio de dueño, el barrilete se nota inestable, como exigiendo que lo dejen en paz, pero sólo es cuestión de segundos lograr que se acostumbre a unas nuevas manos que comienzan a soltarle más cuerda, pretendiendo llegar más lejos.

Raúl alerta al “nuevo cometero” sobre el riesgo que se corre queriendo llegar más alto de lo que se puede, “como no te avispes se te acaba el hilo y te quedas sin nada”. Un buen punto que David no sabía pero que desde ahora quedará registrado en su memoria para vuelos posteriores.

Pasa el tiempo y el pequeño sigue concentrado, calmado y acostumbrándose a la sensación de calma que produce sentir el movimiento del viento guiando las manos.

El ciclo se estaba cumpliendo, un abuelo que enseñó a un padre y éste que enseña a su hijo, eran la mejor muestra de la manera en que una tradición puede sobreponerse al paso de los años.

Este fue un ejercicio en el que David aprendió una nueva experiencia, que aunque sencilla lleva consigo el valor incalculable de una cultura que se resiste a ser olvidada y que ahora él podrá extender.

Para Raúl y su hijo más que un juego se trató del primero de muchos vuelos juntos, en el que algo queda claro y es que la cometa, como el ser humano, se eleva más alto en contra del viento, no a su favor.

lunes, agosto 13, 2007

Cartagena es puro cuento


Miguel Montes Camacho

La Heroica, el Corralito de Piedra, la Ciudad Amurallada , son apenas algunos de los múltiples rótulos que se han acuñado a fuerza de comerciales y chismorreo para identificar a Cartagena de Indias.

Sin duda una de las ciudades más bella de América y con dolor una de las más pobres del planeta.

Solo hace falta ir un poco más lejos de sus murallas para descubrir tras su rostro elegante los enorme cinturones de miseria en los que niños, adultos y ancianos son golpeados indiscriminadamente por profundos problemas sociales que requieren de una pronta solución.

Es increíble que solo un programa de televisión como “El mundo según Pirry”, del irreverente periodista Pirry La Rotta haya podido voltear la mirada del país hacia estos sectores marginados y más increíble aún es que nuestro alcalde Nicolás Curi Vergara salga a desmentir lo que Colombia entera apreció en crudas imágenes a través de sus televisores.

¿A qué jugamos? ¿A quién queremos engañar?. Para nadie en esta ciudad es un secreto la situación por la que atravesamos; lo que sucede es que a muchos no les conviene que se digan cosas “feas” y por el contrario optan por hacerse los de la vista gorda.

Es precisamente esa actitud indiferente y displicente la que nos ha llevado al borde del abismo y solo con la disposición y el consenso de todos los sectores sociales podremos salir del “atolladero” en el que cada día nos hundimos más.

Por eso Cartagena es puro cuento, una ciudad de papel en la que riqueza hace mofas a la miseria y en la que los pobres parecen estar destinados a vivir en las sombras para que a unos pocos se les llene la boca diciendo que este es un paraíso caribeño y remanso de paz.

Basta ya de hipocresías y engaños, porque el sol no se puede ocultar con una uña.

sábado, junio 16, 2007

EL PARQUE - MÓVIL


Miguel Montes Camacho

Al llegar al Parque de Bolívar, uno de los sitios céntricos y emblemáticos de Cartagena, la panorámica que ofrece es la de cuatro vendedores de minutos celulares custodiando cada una de las entradas de acceso al lugar.

Con más de 5 teléfonos móviles entre manos y bolsos, los especialistas de las comunicaciones vociferan a todo pulmón los costos de sus minutos, es una lucha encarnizada por atrapar a los clientes que desde luego buscan los precios más favorables.

A 300, se escucha en una esquina, a 250 se oye en la otra y finalmente el grito de ¡a 200! deja sin opción a sus colegas y una sonrisa brota del personaje que llega al Parque a realizar su llamada.

Turistas de todos los lugares del mundo se acercan al lugar con miradas escudriñadoras tratando de aclarar en su mente, casi siempre primermundista, qué se esconde detrás de aquellos personajes que son prácticamente una cabina telefónica ambulante.

Un italiano, de esos a los que a duras penas le alcanzamos a entender el ¡arrivederci! que aprendimos en la novela, intenta captar con su cámara fotográfica la pintoresca imagen de una de las vendedoras de minutos, sabrá Dios con qué intenciones, pero de inmediato esta se le acerca y pone la mano en su lente como clara señal de que no desea ser su modelo. Uno de los policías que custodia el Parque se acerca de inmediato y guía al extranjero a otro punto.

Clara Inés Martínez es según ella una de las pioneras de la venta de minutos en El Bolívar y con tono irónico dice que “ni que fuera marica me dejaría tomar fotos, aquí mandan a gente de la Alcaldía disfrazada de cualquier vaina para reunir pruebas y después venir a jodernos”.

Clara tiene solo 23 años y cuenta que llegó al negocio buscando escapar de uno de los problemas que con más fuerza azota a la ciudad y al país, el desempleo. Tiene un hijo y por eso tiene que acudir al rebusque como medio para subsistir.

Ella al igual que sus compañeros de labor en el parque, coinciden en afirmar que lo que hacen no es por gusto sino por necesidad, pero ante la pregunta de si han intentado cambiar de oficio o mandar hojas de vida a empresas locales, un profundo pero elocuente silencio deja ver que la comercialización de sus minutos y el ambiente callejero no les es tan desagradable.

En el Parque también conviven pensionados, emboladores, policías, estudiantes y transeúntes ocasionales que lo ven como un oasis en medio del canicular sol cartagenero; ellos son por derecho propio dueños del lugar y custodios del mismo, por eso no ven con buenos ojos la inclusión de vendedores que como dicen “no le hacen bien a la imagen de la ciudad porque aquí llega mucho foráneo”.

“Usted se imagina qué puede decir la gente que viene de otros países de nosotros si lo que ven son mendigos harapientos y vendedores acosándolos desde que se bajan del avión. La fama que cogemos será de muertos de hambre”, asegura Jaime Parra León, que a sus 74 años no ha encontrado mejor plan que llegar al parque a conversar con sus amigos y esperar el fin de mes para cobrar su pensión, este ha sido su ritual diario durante los últimos 20 años.

Ese es precisamente el sentir de la mayoría de las personas que vistan el histórico lugar que se construyó para homenajear al libertador Simón Bolívar y que hoy cubre bajo su sombra a un sinnúmero de personajes, cada uno con su historia y con una batalla diaria, no menos importante que la de Boyacá, por ganarse la vida.

La autoridad del territorio está representada en los policías, a los que la gente llama popularmente “casquitos blancos”, ellos no dicen nada, no opinan, no hablan pero de los que no les conviene; porque si se les ve muy comunicativos enamorando a cuanta colegiala se les pasa por el camino; eso si de los vendedores de minutos solo dicen que “el que manda es el alcalde y él no ha dicho nada, nosotros cumplimos órdenes”.

Lo cierto es que que algo de razón tienen sus palabras y mientras tanto los que viven del móvil siguen haciendo su agosto a costa de un mundo globalizado que cada vez exige estar más comunicado, así lo demuestra la afluencia permanente de clientes que buscan afanosamente un minuto, así sea para hablar con las operadoras de las compañías celulares que tienen fama de tener voces sexys.

Un promedio de ganancias de entre 30 y 40 mil pesos diarios, sumada a la falta de empleo y a la comodidad de no tener que pagar arriendo para tener un negocio podría ser la razón que explique la proliferación de la oferta de minutos en Cartagena.

El Parque de Bolívar es sólo unos de los miles puntos de la ciudad en los que esta actividad informal centra su acción, sólo falta salir a la esquina de su casa para darse cuenta de qué estamos hablando y si desea más información llámenos del “cel” y le contamos.

jueves, junio 07, 2007

EL SUPERHÉROE DE LA POLÍTICA COLOMBIANA


En un país en el que diariamente surgen situaciones que parecen salidas de la ficción, no podía faltar un superhéroe, que al mejor estilo de las tiras cómicas de Superman o Batman, pudiese salir bien librado de las batallas más feroces y de los más cruentos ataques enemigos.

Se trata nada más y nada menos, que del Capitán Súper U, que con sus sorprendentes poderes del acento paisa y el sombrero montañero ha podido sortear las peligrosas trampas que sus opositores han tendido para hacerle caer.

"Trabajar, trabajar y trabajar" es su frase de combate, y como para que nadie descubra su identidad se encarga de reiterar en cada vez que puede que él “no es más que carnita y huesitos”.

Pero todo hace parte del plan heroico con el que pretende perpetuarse en el poder y gobernar eternamente a un pueblo desgraciado.

El Capitán Súper U es el más amado ciudadano de su país; miles y miles de compatriotas estarían dispuestos a dar la vida por él, si fuera preciso, y desde luego a matar a sus enemigos si fuera necesario.

Su ego y poderío es alimentado por encuestas, que siempre lo muestran con un alto índice de popularidad. Y hay que ver como disfruta nuestro Capitán cuando de cifras positivas se trata, ya que, además de sus prolijas aptitudes para la lucha, se destaca como un gran estadista al que no se le escapa ni un cero a la hora de responder preguntas.

El Capitán Súper U es un personaje misterioso, con un pasado oscuro e incierto; tanto que muchos comentan que en tiempos remotos fue él mismo el encargado de formar ejércitos de los temerarios villanos que hoy combate, desarma, perdona y olvida.

Pero eso no importa porque es el gran Capitán, el de la mano dura y corazón grande, el que todo lo puede, el que nada se calla, el que se enfurece en público, el que regaña periodistas y el que no escucha a nadie más que a su buen tío Sam.

Por su condición superior es capaz de resistirse a la atracción hacia los polos opuestos, en especial si son amarillos; para él solo es preciso generar un cambio radical o ver un partido de la U, en el que le den alas al equipo Colombia para seguir cultivando un imperio por el que pocos apuestan.

Y como si fuera poco nuestro héroe posee el don mágico de apagar incendios de alto poder destructivo, con sus ya conocidas artimañas es capaz de sofocar las llamas en el momento preciso, justo antes de que lo puedan alcanzar.

Que más se le podría pedir a este poderoso personaje que por tierra, mar y aire se encarga de perseguir a los bandidos y de llevar sobre sus hombros el peso de una tierra lejana a la que al parecer migraron las siete plagas de Egipto y todavía se está buscando la manera de erradicarlas.

Así es nuestro Capitán Súper U, amigo de todos; de Don Berna, Salvatore, Jorge y de un sin número de valerosos caballeros que juntos conforman el salón de justicia y paz, en el que existe el compromiso de refundar la patria y para ello cuentan con el apoyo de cientos de soldados y agentes encubiertos, que se conocen popularmente como congresistas; los mismos que abnegadamente decidieron aceptar su misión a cambio de que un motón de gente tachara su rostro impreso en un papel para luego introducirlo en una maloliente caja de cartón, eso es lo que se llama servir desinteresadamente.

Por ahora Súper U sigue su glorioso paso por los campos y ciudades del país, muchos lo siguen y lo aclaman, otros lo odian y sueñan con verle derrotado; pero lo único cierto es que sus extraordinarios poderes lo mantienen más vivo que nunca y pareciera que así van a seguir la cosas por mucho tiempo y si no que lo diga el mismo capitán que cuando habla y actúa siempre demuestra una envidiable seguridad democrática.

UNA GUERRA MEDIATIZADA


Por: Miguel Montes Camacho

Los atentados del 11 de septiembre contra las extintas Torres Gemelas de Nueva York fue un hecho sin precedentes que cambió para siempre el destino del mundo y a su vez se constituyó en el punto de partida de una guerra encarnizada en la que han intervenido además de armas y balas, caudalosas corrientes de información que invaden los hogares de miles de personas sin importar el punto geográfico en el que éstas se encuentren.

La prueba fehaciente de ello está en que solo transcurrieron unos minutos luego del impacto del primer avión para que miles de personas en el planeta vieran en sus pantallas las imágenes que transmitía en directo la cadena de información continua CNN (Cable News Network), gracias a la señal emitida desde una cámara de que dispone permanentemente sobre un techo de New York y que permite filmar la ciudad.

En todos los idiomas y países ya se hablaba de lo sucedido en el corazón de la “capital del mundo”, pero lo causó especial revuelo fue la revelación transmitida por CNN, en la que se señalaba a Osama Bin Laden como el directo responsable del hecho, tal como se había hecho público por parte de una fuente oficial anónima.

La población planetaria conoció esa información y como era de esperarse reprodujeron incesantemente la acusación en contra de Bin Laden, quien desde ese instante pasó del anonimato absoluto a la palestra pública orbital como un ser despiadado y diabólico que se había atrevido a insultar al poderío occidental.

Al otro lado del globo, la cadena noticiosa qatarí Al-Jazeera, a la que muchos llaman la CNN de oriente, ofrecía por medio de su vasta señal un cubrimiento especial del hecho que contrastaba claramente con lo que podían observar los millones de televidentes que recibían los mensajes emitidos por las cadenas americanas.

Mientras en CNN aparecía el rostro de George W. Bush anunciando las consecuencias que tendría para el mundo musulmán un ataque de tal magnitud, Al –Jazzeera reproducía entrevistas con los máximos dirigentes talibanes e incluso con Osama Bin Laden, que databan de meses antes de perpetrados los atentados y por supuesto luego de los mismos.

Esto fue considerado por la autoridad estadounidense como un ataque directo a sus intereses al punto de que una semanas después de lo atentados la embajada norteamericana en Qatar, se pronunció enérgicamente en contra de las autoridades del país para protestar contra la actitud del canal al cual acusaron de dar una cobertura sesgada de los acontecimientos, así como de animar sentimientos antinorteamericanos en el Medio Oriente.

Mientras eso sucedía la cadena noticiosa por excelencia en el mundo, CNN, continuaba arrojando nuevos datos sobre los atentados y narrando la proeza de un pueblo al que siempre mostraron pujante e inquebrantable en su voluntad para salir avante por encima de elevado número de víctimas, que entre otra cosas, nunca pudo ser registrado por fotógrafos ni camarógrafos ya que fueron obstaculizados por las fuerzas militares y policivas estadounidenses en su afán por ocultar lo que todo el mundo quería saber pero que ellos no estaban dispuestos a conceder.

Así tenía que ser porque desde que Estados Unidos se consolidó como potencia económica, política y militar en el mundo se ha regido por una directriz comunicacional que no admite de ninguna manera mostrar imágenes o difundir mensajes en los que se muestren los horrores de la guerra y el costo en sangre que ha representado para sus tropas la intervención y guerras libradas en diversos territorios.

Así fue en Vietnam y así debía mantenerse en el de la arremetida contra el World Trade Center y para ese propósito estaba dispuesto CNN poniendo al servicio de la “patria” toda su plataforma tecnológica empleada al máximo para seguir reforzando el imaginario de una guerra entre buenos y malos en la que los primeros nunca derraman lágrimas ni sangre, mientras que los villanos terminan humillados y muertos.

Tras ese septiembre oscuro para la historia de la humanidad lo que se desató fue una avanzada militar de la primera fuerza bélica global para derrotar lo que ellos señalaban como una amenaza para el orden y la paz mundial, se trataba nada más y nada menos, que de los países tercermundistas del oriente medio, Afganistán e Irak, blancos seleccionados estratégicamente por los norteamericanos para vengar y hacer honor a la memoria de sus miles de compatriotas muertos en las Torres neoyorquinas.

La guerra se convirtió entonces en un espectáculo grandioso y correcto, en el que los héroes mantenían su paso victorioso por los campos de batalla y solo el osado Al-Jazeera quiso mostrar la magnitud del conflicto difundiendo imágenes de los cientos de militares y civiles iraquíes tendidos en las calles pero de igual forma y sin temores de ninguna especie a los prisioneros de guerra estadounidenses y de su descalabro moral.

El departamento de Estado vocifera una vez más repudiando la labor del medio qatarí aduciendo que éste viola concientemente los acuerdos logrados al repecto en las convenciones de Ginebra y poniendo como ejemplo del correcto ejercicio periodístico a CNN, en un claro intento por conservar su posición de cadena mundial de referencia, que cada vez más siente el peso de ser considerada un elemento propagandístico e ideológico del estado norteamericano, que no soporta ver rondar en los medios una idea distinta a la libertaria propuesta por ellos.




domingo, agosto 20, 2006

FRENTE NACIONAL, AÚN NO TERMINA

Por: Miguel Montes Camacho

El período conocido en la historia de Colombia como el Frente Nacional, fue un hecho sin precedentes que marcaría y cambiaría definitivamente el rumbo del país. Este lapso ha sido denominado por algunos como “el lunar negro” de la vida política colombiana y para entenderlo tenemos que remontarnos diez años atrás, y llegar hasta la época denominada la "Violencia", que comenzó en 1948 y originó una gran ruptura entre los tejidos políticos y sociales del país.

El asesinato en 1948 del aspirante liberal a la presidencia, Jorge Eliécer Gaitán, desencadenó en todo el territorio nacional una encarnizada lucha bipartidista. Los liberales tomaron las armas para combatir y oponerse al gobierno conservador que logró sostenerse durante 9 años. Los conservadores, por su parte, buscaron disuadir a los adeptos del partido liberal, ya que como mayoría, podrían llegar a ganar la elecciones alcanzar el poder pero al no lograr su propósito, decidieron aniquilarlos físicamente usando la violencia, para lograr así convertir al partido conservador en un partido de mayorías.

El conflicto que inicialmente se produjo en Bogotá fue creciendo a pasos agigantados hasta llegar a las zonas rurales del territorio en las que se encontraban los campesinos, que al final, serían los más perjudicados y los encargados de derramar su sangre por causa de un enfrentamiento absurdo entre corrientes políticas. Se habla de que en los tiempos de la “Violencia” se contaban los muertos por miles y que la cifra mortal en tantos años de lucha pudo estar por encima de 300 mil víctimas.

Durante el tiempo siguiente, la tensión y la violencia fueron cada vez más persistentes. Los miembros liberales del gobierno cesaron en sus cargos después de que se promulgara un decreto gubernamental prohibiendo manifestaciones y marchas, y el Partido Liberal retiró a su candidato de las elecciones presidenciales de 1949, culpando al gobierno de violar la ley electoral. Como resultado de esta situación, el candidato conservador Laureano Gómez ganó las elecciones de noviembre sin enfrentarse a ninguna oposición. La toma de poder se llevó a cabo en agosto de 1950.

Entre la elección de Laureano Gómez y su toma de poder, la lucha política había entrado en una nueva fase. Varios grupos guerrilleros, entre los que destacaban las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC, comunista) actuaban en numerosas áreas rurales y urbanas del país. En respuesta, el gobierno declaró el estado de sitio y suspendió las sesiones del Congreso en 1950. Poco después de la toma de poder de Gómez, una convención del Partido Liberal declaró al gobierno ilegal, acusándolo de suprimir la libertad de expresión, de prensa y de reunión, y prometió continuar con el boicoteo de las elecciones.

En febrero de 1953 el Partido Conservador propuso una nueva Constitución cuyas consideraciones habrían impuesto en Colombia un régimen totalitario al estilo del de España bajo el mando de Francisco Franco. Los liberales y los conservadores moderados se opusieron severamente a este proyecto constitucional, y en junio de 1953, cuando una junta militar derrocó al gobierno de Gómez, ambas facciones dieron su aprobación al golpe de Estado. Se nombró al general Gustavo Rojas Pinilla como presidente provisional, con el apoyo de una Asamblea Nacional Constituyente.

A dicha del general sólo duró hasta 1957, año en el que se presentaron numerosas manifestaciones en contra de las políticas que estaba implementando su gobierno, estas inconformidades se estaban generando principalmente desde los sectores de empresarios, partidos políticos y estudiantes. Finalmente el período de Rojas Pinilla terminó para dar paso a la nueva gran etapa de la historia política del país.
Para esto se reunieron Laureano Gómez, jefe del partido conservador, y Alberto Lleras Camargo, jefe del liberal, y convinieron un acuerdo que permitiera garantizar la estabilidad de los partidos, sin temor a no acceder a cargos públicos o a ser derrocados por un golpe de Estado.
Así se crea el pacto llamado "Frente Nacional", fenómeno único en el mundo, creado para que durara veinte años, pero que en realidad duró 16 años (1958-1974), y que fue concebido como un pacto de no agresión entre los partidos, además de asegurar la repartición igualitaria en los puestos del Estado. El principio firmado por los dos dirigentes de los partidos tenía como premisa: "Sentar las bases para una política conjunta de los partidos, encaminada a terminar con la dictadura y devolver al país al pleno imperio de las instituciones", además se buscaba recuperar la conducción de la sociedad civil.[1]
Este contó con el apoyo masivo de la población que el 1º de diciembre de 1957 aprobó en un plebiscito la implementación de esta “solución a los problemas de inestabilidad que vivía Colombia”, pero muy pronto se darían sabrían que este no era más que un proyecto de exclusión en el que el poder sería asumido por las dos únicas fuentes políticas del país, rojos y azules.

El balance del Frente Nacional hubiera sido, probablemente, muy positivo si hubiese sido desmontado en las fechas previstas. Pero las cúpulas bipartidistas decidieron en mala hora, a fines de los años 60, prolongar el pacto burocrático mediante un parágrafo en el artículo 120 de la Constitución Nacional, el cual exigía darle una participación adecuada y equitativa al segundo partido en votos tras cada elección. Fue un desastre. Lo bueno del Frente Nacional (en particular, la superación de los "odios heredados" y la recuperación de las instituciones civiles) ya se había alcanzado. Con este parágrafo nefasto se prolongó, por el contrario, todo lo negativo que arrastraba el Frente Nacional: la burocratización clientelista de los partidos tradicionales, el debilitamiento de la competencia interpartidista y, sobre todo, el sentimiento de exclusión de la oposición política.[2]

El Frente Nacional fue definitivamente el afianzador de muchas de las malas costumbres y de la falta de un verdadero ejercicio democrático en nuestro país. Luego del fin del período de la violencia, sólo vino período del acabose, en el que los grupos al margen de la ley incrementaban su resentimiento por sentirse totalmente excluidos de un sistema que sólo funciona para los grandes líderes políticos y para los hijos, nietos, sobrinos y demás parientes de los expresidentes.

Fue esa una época en la que Colombia cayó en un estado casi de hipnotismo, los medios de comunicación estaban claramente sesgados y se limitaban única y exclusivamente a defender el gobierno de turno, los escasos medios independientes eran perseguidos, censurados y conducidos al cierre.
Este Frente hizo tambalear política real del país, inclusive a la democracia, ya que por su sistema no permite la existencia de una oposición real, como ya lo había expuesto antes, logrando así que la vida política en un juego de intereses en el que no había espacio para la discusión de temas que realmente interesaran a la sociedad, y mucho menos, si eran intereses que convenían más al matrimonio entre partidos.
El Frente Nacional se convirtió además en una contradicción frente a la democracia de nuestro país, ya que "castró" la posibilidad de elegir un representante con el que los ciudadanos lograran identificar sus intereses; son precisamente los partidos políticos los que legitiman una democracia real por la efectividad de los ideales en los que está cimentado para lograr hacerle una oposición leal a los políticos de turno.
Desde allí se comenzó a cocinar el desgano y la desilusión de los colombianos por participar en política, y es claro que esto se trasmite de generación en generación. El Frente Nacional no ha terminado, ha mutado y se ha perfeccionado para seguir manteniendo al margen del poder a aquellos que tengan la osadía de intentar llegar a él. Esto es muchísimo más evidente en la juventud nacional, la cual a desarrollado una apatía por todo lo que tenga que ver con político, eso les huele mal, no confían y es muy difícil que esa confianza se vuelva a recuperar. Los jóvenes que deciden participar en ella, se contaminan y toman los mismos vicios que durante siglos han impedido un verdadero desarrollo del país, con esto se asegura la existencia y permanencia de la clase dirigente que sólo busca el beneficio personal.Ha sido la historia de Colombia una seguidla de errores y desaciertos, el rumbo aún no está claro y por eso somos presa fácil de los grandes dominadores del poder mundial. Y lo seguiremos siendo por mucho tiempo. La época de a violencia que empezó en 1948 todavía no termina, ya veremos que pasa mañana.
[1] PIZARRO, Eduardo, “Comienza el Frente Nacional: Paz de partidos”, artículo publicado en: http://www.colombialink.com/01_INDEX/index_historia/07_otros_hechos_historicos/0280_frente_nacional.html. Última revisión: Junio 3 de 2006
[2] Idem

viernes, mayo 19, 2006

PASIÓN MUNDIAL


Por: Miguel Montes Camacho

En 2006, después de cuatro largos años de espera para los amantes del deporte, el balón vuelve a rodar, esta vez en Alemania, país sede de la 18ª edición de la Copa Mundial de Fútbol. Este será sin duda el mejor regalo para los padres, quienes justamente celebrarán su día en este mes que promete venir cargado de la emoción, alegría y pasión que sólo un deporte como el fútbol puede despertar.

Para nadie es un secreto que muchos hombres deliran cuando ven en un estadio o a través de la televisión un partido de fútbol, y ni que decir en el momento en que su equipo favorito anota un gol, algunos parecen quedar en un estado de hipnosis con la mirada fija para no perder detalle de lo que está sucediendo en el terreno de juego.

En pleno verano, los alemanes verán a partir del 9 de junio la disputa de las 32 selecciones, representantes de seis continentes, intentando alzarse con el preciado trofeo de 6 kilos de oro macizo de 18 kilates. Por semejante premio cualquiera pude entender que el fútbol es mucho más que 22 hombres corriendo detrás de un balón.

Se puede decir entonces que el sueño anhelado por los papás para esta época, es viajar a tierras teutonas a vivir la magia y el color de este espectáculo sin igual, pero para aquellos que definitivamente no podrán estar en los estadios, tendrán la posibilidad de verlo por televisión, lo cual ofrece muchísimas ventajas, ya que, por este medio se podrán apreciar partidos las 24 horas del día y así disfrutar plenamente de cada uno de los momentos de esta competición.

Así que ya saben, si quieren dar una grata sorpresa a papá, regálenle un buen televisor, que cumpla con todos los requisitos para hacer sentir a esa persona tan especial como si estuviera en el terreno de juego. Y la mamitas, no se sientan mal, no piensen que las van a abandonar durante el mes que dure el mundial, más bien, traten de aprovechar esta oportunidad para vivir en familia el amor por el deporte; ese es definitivamente el mejor plan para compartir en época de vacaciones.

Si lo que se quiere es estar en familia e integrase con los amigos, lo ideal es que se vayan a un buen bar o una discoteca, que en tiempos de mundial ofrecen planes muy tentadores para gozar viendo a los mejores jugadores del mundo en pantalla gigante y rodeados de mucha más gente que lleva el fútbol en la sangre. Seguramente allí se sentirá mucho más la emoción de ver a Ronaldinho, Messi, Beckham, Raúl y todo una constelación de estrellas haciendo gala de sus cualidades con el balón.

Desafortunadamente Colombia no estará presente en Alemania 2006, pero este no será motivo para dejar de disfrutar la Copa del Mundo, porque con equipos como Brasil, Argentina, Inglaterra, Holanda y desde luego la selección anfitriona, el espectáculo está garantizado desde el momento en que se dé el pitazo inicial en el partido inaugural del evento orbital.

Los brasileños son favoritos para revalidar el título conseguido en 2002, pero no la tendrán fácil, ya que, todas las selecciones se van muy bien preparadas para intentar ganar el título y regalar esa inmensa felicidad a cada uno de sus países. Desde la distancia millones de aficionados harán fuerza por sus equipos y con toda esa energía se convertirán en un jugador más que desde fuera de las canchas vibrará con cada jugada.

La Copa Mundial de Fútbol de Alemania 2006, paralizará y mantendrá en la jugada al planeta entero, para ofrecer un mes de pasión total por el fútbol y lograr que se sienta por ese tiempo cómo se mueve un mundo a las patadas.


domingo, abril 09, 2006

ÉTICA Y PERIODISMO: UNA MEZCLA PERFECTA

Por: Miguel Ernesto Montes Camacho

Desde siempre el ejercicio periodístico ha estado ligado a unos códigos éticos que de alguna manera demarcan los límites que deben ser respetados por los profesionales de la comunicación en su búsqueda de la verdad. Es contradictorio pensar que una persona se valga de todo tipo engaños y mentiras para llegar a establecer claridad sobre un hecho determinado, lo que se busca es que el periodista obtenga información, fotografías, ilustraciones y demás pruebas que validen una investigación solo por medios correctos, ya que, de esta manera sus trabajos si tendrían un verdadero y efectivo impacto social. El periodismo encubierto se convierte entonces en una opción que rompe con los principios del buen periodismo porque emplea como herramienta para la obtención de información mecanismos como el engaño que no hablan muy bien de aquellas personas que emplean estas prácticas para el desempeño de su trabajo.

El periodismo encierra dentro de sí una gran libertad, pero también una responsabilidad que obliga a toda persona que decida dedicarse a él un compromiso con la verdad, como bien lo afirma María Teresa Herrán: “El periodismo se refiere a la búsqueda de la verdad, donde más allá de la verdad, lo importante es la búsqueda. Es a través de ella que el hombre se hace libre”; por tal razón podemos decir que las informaciones que obtenemos son más o menos legítimas si tenemos en cuenta la forma por la cual pudimos tener acceso a ellas.

Los esfuerzos de un buen periodista siempre deben estar concentrados en la posibilidad de que cada día podamos ejercer la profesión con más dignidad y mejor calidad, debemos ser concientes de nuestra gran responsabilidad con una sociedad ávida de cambios y transformaciones profundas. Es cierto que hay que brindar al público espectador informaciones nuevas, interesantes y con sentido social, así mismo esas informaciones deben estar soportadas por la actitud de un periodista que no se convence con nada, que no se vende y que ante todo sabe que su labor jamás termina y que su trabajo puede ser cada vez mejor. “El día que un periodista sienta que su investigación finalizó, el día que un periodista vea su artículo publicado y crea que no hay más nada que mejorar, que su trabajo terminó, ese día es un periodista muerto. Hay que tener claro que la dinámica del periodista está marcada por la utopía, la ética es utópica porque nos propone metas que nos desbordan, y su fuerza es pensar que lo que se está haciendo está bien hecho pero podría ser mejor. Así, el trabajo del periodista nunca termina”[1]

Partiendo de lo anterior vemos claramente que la ética va de la mano con las tradiciones del periodismo honesto y puesto al servicio de los demás, es cierto que vivimos en un complejo sistema social en el que la corrupción se respira en el ambiente y en el que parece que la mejor opción para todo es tomar el camino fácil, pero quién dijo que las cosas realmente valiosas se consiguen cómodamente, la búsqueda de información veraz por parte de los periodistas representa un doble desafío, ya que, éstas deben ser investigadas mediante los mecanismos legítimos y reconocidos por todos como correctos; tal vez es el camino más largo y complicado pero también es la mejor manera para demostrar a todo un público que nuestra profesión está por encima de cualquier vicio y que por algo somos reconocidos en la Constitución Política de Colombia como responsables socialmente de tal manera que con cada una de nuestras actuaciones debemos confirmar esa descripción y ser consecuentes con ella.

El periodismo encubierto desde mi punto de vista es un camino por el que miles de periodistas en el mundo han optado, quizá con las mejores intenciones, pero lo cierto es que existen muchas opciones que nos permiten ejercer un buen periodismo sin tener que llegar a negar nuestra propia identidad como periodistas y si algo debemos tener claro los que apenas empezamos en esta profesión es que hay múltiples maneras de conseguir lo que queremos, lo que realmente hay que poner en la balanza son nuestros principios y pensar en que lo que hacemos cada día será conocido por muchas personas y que si hay una forma de educar a ese público es con el ejemplo.

No somos jueces, ni estamos para hacer justicia, lo que verdaderamente hacemos es confrontar, explicar y contrastar los retazos de verdad que a diario se tejen alrededor de un hecho y presentarlos a un público que sacará sus propias conclusiones y se encargará de elegir según lo que su criterio le indique con qué retazo de esa verdad se identifica.



[1] Javier Darío Restrepo “El periodismo hoy” Artículo publicado en: www.patriaboba.com. Última consulta: Octubre 30 de 2005

viernes, abril 07, 2006

VIOLENCIA: CÁNCER DE COLOMBIA


Por: Miguel Montes Camacho

Vivimos en una sociedad en la que la vida ha perdido su verdadero valor y en la que constantemente recurrimos a la violencia como un mecanismo para resolver conflictos de la manera más primitiva e incivilizada que puede existir. Hemos crecido viendo como a diario se presentan masacres, crímenes atroces e historias dolorosas que los medios de comunicación nos muestran y que nos hemos acostumbrado a recibir como nuestro pan de cada día. Son más de 50 años de angustia y violencia desmedida que al parecer no nos han enseñado que con matarnos unos con otros no hemos ganado absolutamente nada, es hora de que nos quitemos la venda de los ojos y que nos demos cuenta de que la mejor salida a la crisis en la que está sumida nuestro país es asumir un cambio de actitud que nos permita mejorar nuestra vida y la de todos los que nos rodean.

Mucho es lo que se ha hablado acerca de los orígenes de la guerra en Colombia, pero será que nos preguntamos alguna vez qué hemos hecho por cambiar nuestra historia, será que realmente somos personas conscientes de la situación por la que atravesamos o mejor aún será que aportamos de alguna manera a la solución de los males que nos aquejan. “La culpa no es de nadie y es de todos, es de la clase política que por años a tratado a las personas comunes y corrientes como simples espectadores que supuestamente no entienden el problema, también de las mal llamadas fuerzas revolucionarias que enriquecidas por el negocio del narcotráfico quieren en su inmensa y miope necedad, enfrascar a la sociedad colombiana en una lucha estéril y sin futuro, pero sobre todo y con el debido respeto; de todos y cada uno de lo 40 millones de colombianos que indiferentes asistimos a nuestra propia destrucción”[1]

La historia de nuestra pueblo ha estado marcada por la sombra de la muerte y la violencia lo que nos lleva muchas veces a pensar en que nunca ha reinado la paz en nuestras tierras, pero se trata de que volvamos a esos tiempos en los que una ciudad de nuestro país era considerada la “Atenas de Suramérica” eran buenos tiempos en los que era posible salir a las calles sin temores ni miedos, ahora pasamos por una crisis que nos mantiene en una situación de tensión constante que no nos deja vivir en paz. Pero no hay que ser tan pesimistas, siempre tiene que brillar una luz de esperanza que nos indique el camino a seguir, podemos quedarnos toda la vida echándole la culpa a la clase dirigente o a los grupos al margen de la ley pero con eso no hacemos nada, es necesario que comencemos a trabajar por una sociedad mejor, arrancar de ceros y reconstruir nuestras vidas para que con este esfuerzo las generaciones venideras no tengan que respirar este mismo aire de incertidumbre y desolación con el que nos hemos tenido que conformar nosotros.

Es muy fácil pensar que el problema que tenemos es tan grave y complejo que no lograríamos entenderlo ni con toda una vida, por eso resulta más sencillo pensar que encontrar salidas en este laberinto de violencia y pobreza es casi un imposible, es difícil y nadie lo niega pero se puede lograr dando un vuelco a nuestra manera de ver y analizar el conflicto, sólo basta con pensar en los miles de secuestrados que hoy se encuentran en manos de los grupos alzados en armas o en los miles de desplazados que han tenido que abandonar sus tierras a causa de esta guerra absurda para darnos cuenta que hay que hacer algo por mejorar la situación social, política y económica de Colombia.

Necesitamos soluciones de fondo y nuestro error ha estado quizá en buscar siempre el meollo del problema en los grupos guerrilleros, es tiempo de que empecemos a escudriñar entre nuestros escombros y que experimentemos otras alternativas que nos permitan atacar las raíces de todas las desgracias que produce la violencia. Los cambios se tienen que dar desde la educación, debemos empezar a formar a la nueva raza de colombianos, una nueva estirpe capaz de afrontar sus peores miedos y sobretodo capaces de combatir sus males con mecanismos efectivos, debemos pensar y soñar con un país en el que su gente se destaque como luchadores y convencidos de que es posible defender los principios de igualdad y libertad entre los hombres en medio de un mundo que nos envuelve en su afán de desarrollo y que nos crea una cortina de humo que nos impide ver más allá de nuestras narices.

Es absolutamente necesario que para salir de este atolladero en el que nos encontramos aprendamos a ser personas más sensibles, que nos deshagamos de esa coraza de hierro que nos ha salido por vivir todos los días con el horror de la guerra, debemos tener claro que en cualquier momento podemos ser uno más de esos desplazados, secuestrados o que existe el riesgo de que tengamos un día que tomar las armas para defender nuestra propia vida; el problema se agudiza cada día, el tiempo pasa y nos hundimos más rápidamente en este mar de sangre y lágrimas que debemos parar cuanto antes si no queremos seguir convirtiendo a nuestro país en un inmenso cementerio.

Podemos decir que en este momento, la violencia en Colombia se ha circunscrito a dos fuerzas fundamentales: la guerrilla y las autodefensas. Las fuerzas armadas del gobierno son el factor de mayor debilidad dentro del conflicto debido a que el gobierno que representan no tiene legitimidad alguna y por ello mismo es débil y no puede determinar una salida a la crisis. Es así como la sociedad civil que es la que al final de cuentas lleva la peor parte dentro de esta lucha encarnizada por el poder, debe tomar riendas en el asunto y actuar como una fuerza de presión social que de alguna forma combata sin armas las malvadas fuerzas de aquellos que no nos quieren ver libres y en paz, puede sonar utópico pero la historia en el mundo entero ha demostrado que la fuerza y valentía de un pueblo puede ser más poderosa que cualquier forma de violencia y que podemos levantarnos y oponernos a la guerra empezando por ese cambio personal que todos y cada uno de los que habitan este país necesita para encontrar la luz al final del túnel.

¡Basta ya! estamos cansados de vivir en una tierra en la que la ley es la violencia, basta ya de teorizar y de analizar el conflicto colombiano, este es el momento de que comencemos a luchar como un gran ejercito en busca de la paz, sin disparar ni una sola bala y sin que se derrame una sola gota más de sangre, tenemos la fortuna de haber nacido en una país en el que gozamos de todas las maravillas que la naturaleza nos puede ofrecer, no lo ensuciemos más con tanta guerra y tanta violencia, podemos salir adelante y comenzar a construir un país mejor, todavía estamos a tiempo de dejar a las generaciones próximas una Colombia mejor en la que podamos salir a las calles sin miedo y en la que nos podamos sentir mucho más orgullosos de decir: “Soy colombiano”


[1] Juan Guillermos Ángel Trejos, “VIOLENCIA EN COLOMBIA, ¿SERÁ CUESTIÓN DE CULTURA?” Artículo.publicado.en:.http://www.ideasapiens.com/actualidad/politica/latinoamerica/mongf.%20colmb%20_cuestion%20de_cultura.htm

jueves, abril 06, 2006

DESPLAZAMIENTO FORZADO EN COLOMBIA, UNA VERDADERA CRISIS HUMANITARIA

Por: Miguel Ernesto Montes Camacho

El desplazamiento forzado de personas ha tenido en Colombia causas económicas, sociales y políticas, además ha sido una problemática que genera gran preocupación entre las autoridades y la población en general por tratarse de un fenómeno que involucra no solamente un inconveniente de orden público en el país, sino también una profunda crisis humanitaria que cada vez alcanza niveles más altos en los que personas de distintas partes del país tienen que enfrentarse en el momento menos pensado al abandono y desarraigo de de sus sitios de origen, junto con sus costumbres, tradiciones y todo lo que esto encierra.

Sin lugar a dudas, todos los colombianos han escuchado, debatido o tenido algún tipo de contacto con la temática, hemos visto en noticieros, periódicos y por distintos medios las cifras del desplazamiento en nuestro país, es doloroso ver las imágenes en las que miles de familias tienen que dejar sus tierras por causas que muchos de ellos no logran entender, la lucha por territorios y el afán expansionista de las fuerzas beligerantes en nuestro país han ocasionado una agudización del problema al punto que éste se le sale de las manos al Estado ya que no puede atender al creciente número de personas, en su mayoría provenientes del campo, y brindarles garantías para que puedan por lo menos por unos meses permanecer un lugar seguro.

Es por tal motivo que la opinión publica colombiana ha ido adquiriendo cada vez, más conciencia de la magnitud del problema social y político que se manifiesta con la migración forzada de la población. En el éxodo forzado se encuentra un drama humano de incalculables magnitudes y consecuencias. Abandonar forzadamente su ambiente, su historia y su tierra, constituye para las personas desplazadas emprender un viaje a la incertidumbre, en el que no se sabe cuando se vuelve si es que se vuelve.

Durante los últimos años hemos asistido a verdaderos casos de innumerables desplazamientos masivos en todo el país; en el período de 1985 a 1994 hubo un total de 650.000 desplazados. En los años recientes las cifras anuales han ido creciendo: 89.000 en 1995, 181.000 al año siguiente y 257.000 en 1997. La década de los noventa y en especial los años 1996 y 1997 es el período de mayor auge del problema, según las estadísticas reveladas por el Departamento administrativo nacional de estadística (DANE).

Vemos entonces que la problemática se hace más compleja con el paso de los años, y por esto tenemos razones para cuestionar las políticas del Estado con respecto a esta crisis que amenaza con convertirse en el detonante para el estallido de una verdadera Guerra Civil de grandes proporciones en las que todos y cada uno de los habitantes de esta nación se verían necesariamente afectados y tendrían que salir a las calles y a los campos a batirse como fieras por conservar sus vidas.

Para ser entendido en su totalidad el fenómeno de los desplazados debe ser analizado desde todas sus dimensiones, superando las miradas que lo reducen a un problema generado en el enfrentamiento entre los grupos armados. Si bien éstos son actores protagonistas del proceso, los orígenes y las causas del mismo sobrepasan lo militar y se ubican en los campos del conflicto social, económico y político, que explican el fenómeno en sus causas, no sólo en sus consecuencias.

“Es evidente que esta problemática no debe estudiarse exclusivamente desde las estadísticas del número de desplazados, como se presenta en los informes estatales y de las organizaciones no gubernamentales; más bien debe vincularse históricamente a la configuración social y a toda la problemática existente en los territorios y en la lucha por su control, por parte de los guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y las fuerzas militares del estado colombiano. Estas dinámicas explican las razones económicas, sociales y políticas, que tienen los diferentes actores del conflicto, en las distintas disputas regionales que existen por el control territorial en el país”[1]

El compromiso y la solidaridad no sólo de parte del Estado colombiano sino también de la población en general son el mejor mecanismo para encontrar una salida a este grave problema que aqueja al país en todos sus rincones. Es hora de que se diseñen políticas serias, contundentes y efectivas que conlleven a una solución que ataque las raíces del problema y que permita a las personas que han tenido que dejarlos todo para emprender una huída que no tiene brújula. Hay que ofrecer garantías que permitan a todas esas personas víctimas del desarraigo poder volver a sus tierras y sobretodo poder volver a creer en la vida y en las segundas oportunidades, el trabajo no termina con el regreso y reubicación de los desplazados, la misión sólo se completará cuando se haya brindado el acompañamiento necesario para esas personas que necesitan ayuda para volver a sus hogares y más que todo un apoyo moral y psicológico contribuya a la superación de todos los traumas y marcas que puede ocasionar el tener vivir una experiencia de ese tipo.

Es hora de que todos los actores de este absurdo conflicto tomen conciencia de la necesidad de sentarse a negociar, así mismo la sociedad civil debe estar dispuesta a acompañar estos procesos de diálogo en los que deben jugarse todas las cartas y de esta manera lograr avances verdaderamente significativos en materia de paz que permitan comenzar a construir una nueva Colombia en la que se puede vivir sin miedos ni temores y en la que se asegure un territorio más seguro y armonioso para las generaciones venideras.



[1] José Francisco Niño Pavajeau, “LAS MIGRACIONES FORZADAS DE POBLACIÓN, POR LA VIOLENCIA, EN COLOMBIA: UNA HISTORIA DE ÉXODOS, MIEDO, TERROR, Y POBREZA”. IBEROAMÉRICA ANTE LOS RETOS DEL SIGLO XXI.
Número extraordinario dedicado al I Coloquio Internacional de Geocrítica (Actas del Coloquio). Universidad de Barcelona

miércoles, abril 05, 2006

ÉTICA Y PERIODISMO

Por: Miguel Montes Camacho

La ética a lo largo de la historia se ha constituido en la ciencia normativa encargada de establecer preceptos y valores universales que tienen como objetivo principal la regulación del comportamiento humano, dicho de otra manera la ética, no es mas que el intento racional de averiguar cómo vivir mejor, y su objeto es darnos las pautas dentro de nuestra libertad para así conseguirlo.

El ser humano buscando esa mejor calidad de vida, ciñe su actuar a una serie de normas que le indican el camino a seguir, dichas pautas son sólo eso, una guía que él está en libertad de cumplir o no. Estas normas se extienden también al campo de lo laboral o profesional y es ahí cuando hablamos de la deontología (ética profesional) que podría definirse como la ciencia normativa que estudia los deberes y los derechos profesionales de cada profesión y que nace por la necesidad que todo trabajador tiene de desarrollar una conciencia que defina la lealtad que le debe a su trabajo, profesión, empresa y compañeros de labor.

El periodismo no escapa de ese código ético que todo oficio debe tener, y es quizá el comunicador uno de los profesionales que más compromiso debe tener con la ética y con la rectitud a la hora de hablar y actuar. La actividad periodística debe estar siempre enfocada hacia la búsqueda incesante de la verdad, el ser periodista implica un gran compromiso con la sociedad que confía casi ciegamente en la información que recibe a través de los medios de comunicación.

Para aquellos que tienen en sus manos la gran responsabilidad de informar siempre en primer lugar, está la verdad; pero ¿qué es la verdad para el periodista? ¿puede el periodista ser objetivo frente a determinados hechos que tienen distintas lecturas?
Esto es posible pero se debe escribir con responsabilidad sobre los hechos y no sobre las personas, la verdad será siempre el mejor aliado del periodismo serio, responsable y con peso en la opinión pública

Los lectores premian a los periodistas que son responsables en sus opiniones, ellos valoran los escritos que se ciñen a la objetividad posible. Un comunicador que sabe lo que escribe, definitivamente tendrá siempre seguidores que cada día busquen sus notas para saber la verdad de los hechos. La esencia de la ética periodística, no sólo está en conocer la verdad para difundirla, sino también saber cómo decirla sin necesidad de manipular la información
Para nadie es un secreto que vivimos en un mundo en crisis, en el que la ética parece reducirse solamente al papel, está ahí entre nosotros pero cada vez es más ignorada, hoy día es muy común ver como los imperios modernos que proclaman valores como justicia, verdad, orden y libertad traspasan cualquier límite ético o moral para lograr intereses particulares, y lo peor es que nos envuelven en un artificio del que se nos hace casi imposible escapar.
En Colombia específicamente elegir el periodismo como profesión es un riesgo que cientos de valientes deciden correr a diario, todo porque están convencidos de que haciendo su trabajo de una manera correcta contribuyen en gran medida al desarrollo del país en todos los aspectos. No olvidemos que el periodismo es la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios, según cómo se use. La construcción de una nueva sociedad latinoamericana depende en gran parte del periodismo como institución rectora de la opinión pública
En nuestro país es frecuente ver como los medios de comunicación son de alguna manera señalados o perseguidos por el gobierno, todo porque los éstos tratan en lo posible de mostrar a la opinión pública las problemáticas y realidad social que vivimos a diario. Y es en este punto donde empieza el dilema de los profesionales de la comunicación quienes deben elegir entre informar al público los hechos u operar como extensión del gobierno o escuderos de los anunciantes y soportar el peso de la crítica.
Esta difícil decisión sólo la puede determinar el profesionalismo, las libertades editoriales y políticas internas del medio donde el informador trabaja. Desafortunadamente el periodista no vive en una burbuja que lo aísle de la realidad del país y que lo libre de pertenecer a una clase social, de tener un credo religioso, inclinarse por una ideología política o poseer una preferencia partidaria. El comunicador no tiene una vacuna que sencillamente lo libre de verse obligado a utilizar hábilmente las herramientas del discurso informativo como su única defensa; tampoco escapa de convertirse en cómplice de la venta de una agenda noticiosa en período electoral, para favorecer a un partido político, o de estar maniatado por una cuota publicitaria, y mucho menos podría estar libre de recibir prebendas de cualquier naturaleza, bautizadas de obsequios, incentivos o reconocimientos.
Notamos entonces que el ejercicio periodístico está sujeto a un sin número de situaciones y conflictos éticos de los que no siempre se sale bien librado, la honestidad, responsabilidad, veracidad, objetividad y demás valores que debe poseer y cultivar un comunicador en algún momento a lo largo de su carrera se pondrán a prueba y éste debe estar dispuesto a ratificar su lealtad frente al compromiso ético que tiene con la sociedad.
La otra cara de la moneda son precisamente las audiencias (lectores, televidentes, cibernautas) quienes son los directamente implicados en la recepción de las informaciones emitidas a través los mass media; éstas personas pueden o no aceptar los mensajes, y actualmente se está haciendo más evidente por parte de las perronas una actitud de prevención frente a lo que ven y escuchan, todo porque a diario los medios con el fin de lograr un beneficio económico cargan sus contenidos de publicidad, propaganda y todo tipo de interese diferentes a la simple emisión de la información. "El producto que los medios ofrecen a esos publicistas son sus lectores y ahí es donde aparece la raíz de la deshumanización y del irrespeto sistemático hacia el lector en los medios de comunicación. Los medios y periodistas, generan material débil o que no responde a las necesidades de sus audiencias, y a cambios les dan simple diversión. Con esto ha ocurrido algo más grave y es que el medio de comunicación los ha vendido a cambio de publicidad"
Surge de esta manera otro problema, y es la seriedad en los contenidos que los comunicadores incluyen en sus programas, hay que hacer productos periodísticos de calidad en los que la gente se vea reflejada y que responda realmente a las expectativas y necesidades que ellos buscan satisfacer a través de los medios masivos de comunicación. Caer en el juego de la publicidad es muy sencillo, pero el no hacerlo le da al comunicador una gran cuota de credibilidad que el público se encargará de reconocer.
El periodismo es un oficio complicado, en el que no sólo se ve involucrado el periodista como tal, sino que también se ven afectados aquellas que se informan a través de esos medios. El comunicador antes que todo es persona, y como tal tiene unos valores compartidos con esas audiencias, se trata entonces de ponerse en el lugar de ese público y de analizar si está o no cumpliendo de manera indicada con el trabajo que le corresponde.

LA ENSEÑAZA DE LOS VIEJOS


Por: Miguel Montes Camacho

Cuando somos jóvenes creemos ser dueños del mundo, nada parece poder detenernos y la vida con sus afanes nos lleva de un lado a otro sin ni siquiera darnos cuenta.

Mi historia comienza en momento en que ingreso a décimo grado de bachillerato, es en ese curso en el que a todos y cada uno de los alumnos se nos obliga a cumplir con un determinado número de horas de servicio a la comunidad, es un momento que nunca deseé que llegara y mucho menos imaginé que dejara en mí una experiencia inolvidable.

Después de toda una mañana de clases, en una de esas calurosas tardes de febrero en la que el sol calienta con todo sus fuerzas y en la que lo único que deseaba era llegar a mi casa, entraba la señora Leonor al salón en el que nos encontrábamos reunidos alrededor de cuarenta estudiantes, ella era la encargada de designar a todos y cada uno un sitio en el que prestaríamos nuestro servicio comunitario, uno a uno fuimos pasando los estudiantes y todos salían con caras de decepción ya que más veíamos esta labor más que un acto de solidaridad un duro castigo que sea como sea teníamos que asumir.

En el instante en que Doña Leonor me dijo que me había sido designado un asilo como lugar de trabajo, pensé inmediatamente en ancianos moribundos y aburridos, olores fétidos y quejidos, no podía creer que hubiese contado con tan mala fortuna; pero me resigné rápidamente y me dije a mí mismo entre más pronto comiences más rápido cumplirás tu condena.

Al siguiente día ya estaba en el asilo San Antonio cuando llegué todos los viejitos me miraban de pies a cabeza y yo me sentí un poco intimidado al ver tantas personas a las que ahora me tenía que enfrentar por un compromiso que de no muy buena gana había adquirido.
La directora del lugar lo primero me advirtió que tratar con estas personas iba a ser una experiencia muy enriquecedora para mi vida, pero que era muy importante la voluntad y la paciencia que de mi parte debía ser aportada, su charla introductoria cambió en cierta manera la actitud que yo traía al momento de llegar al asilo.

Tan pronto terminé de hablar con la directora me dirigí hacia uno de las habitaciones del lugar, habían muchísimas camas apenas y me podía mover, en una de las camas se encontraba una ancianita la Señora María, era una de las más viejitas del lugar, tanto que incluso los demás señores que estaban albergados en el asilo le decían abuela. Era una señora a la que se le notaban los años, su rostro cansado y su cabello blanco y alborotado, pero sus años vinieron cargados de mucha experiencia hablamos de todo un poco, de su familia de la mía de sus preocupaciones y lo que más me llamaba la atención era su afán por siempre dar un consejo, se veía realmente contenta y era fácil entender lo que sentía porque a esa edad y en lugar como ese es bastante complicado que una persona se sentara a conversar con ella, toda la tarde nos la pasamos conversando e incluso me demostró sus dotes de cantante al interpretar canciones que jamás había escuchado pero que sin duda le salían del alma.

Esa tarde me fui muy feliz para mi casa, ya no pensaba que era una tragedia ir unos días a la semana a visitar a los viejitos, cada día era una nueva historia, realmente me entretenía y me reía mucho, igual ellos podían sentirse importantes por un instante, podían sentir que alguien los escuchaba y los tenía en cuenta, y eso para mi era gratificante.

Con esa experiencia logré comprender la importancia de ayudar a aquellas personas que lo necesitan, en ocasiones somos egoístas y empleamos todo nuestro tiempo y energía sólo para satisfacer nuestras vanidades, pero nos olvidamos de esas personas que sólo necesitan que se les escuche y se que les haga sentir importantes. Tenemos mucho que aprender de nuestros viejos, esos que han ganado cada una de sus canas con miles de experiencias y diversos caminos recorridos por la vida, y de alguna manera también en ellos podemos encontrar un reflejo de lo que seremos más adelante, si tenemos larga vida tarde o temprano llegará el momento en que nuestra juventud solo vivirá en el recuerdo y en el que nuestro único presente serán los años en que cada día conduce hacia nuestro destino final.

lunes, abril 03, 2006

CONVIVENCIA: CLAVE DE ÉXITO


Se podría decir que el ser humano es el resultado del conjunto de relaciones sociales concretas que se han mantenido a lo largo de todos los tiempos. La manera en la que interactuemos y establezcamos vínculos con las personas y la forma en que éstas se relacionen con nosotros, determina en gran medida nuestro modo de ser, pensar y hacer e influye de igual modo en la formación de nuestra personalidad.

No podemos pensar en un ser humano habitante de una isla desierta creada por sus miedos y conflictos que le impiden integrarse a la vida en comunidad, por el contrario nos debemos visualizar como personas integrantes de una sociedad que nos llama e invita a colaborar y a trabajar en conjunto por la consecución de un mundo mejor en el que la razón y la conciencia jueguen un papel fundamental en los procesos de desarrollo social.

El aprendizaje de una convivencia afectuosa, amable y respetuosa es esencial para alcanzar una vida más tranquila, plena y feliz . Partiendo de esta base se pueden plantear unas características básicas que propias de una persona capaz de establecer una relación de convivencia adecuada:

- Es capaz de integrar lo mío con lo tuyo en la síntesis concordante del nosotros.

- Tiene una actitud afectiva positiva hacia los demás.

- Desempeña roles que la sociedad establece.

- Tiende a cooperar y trabajar en colaboración con los demás.

- Tiene una motivación social de interés por los demás.[1]

Estos elementos propios de las personas capaces de vivir en cooperación con el mundo que la rodea se configuran sólo en una parte del desarrollo del ser humano como agente de cambio social; es importante analizar que más allá de cumplir con unas reglas determinadas debemos también ser conscientes de que nuestra actitud en la vida siempre debe ser de disposición hacia el mejoramiento de las relaciones con uno mismo y con los demás, no basta únicamente con asumir una posición en la que me limito a comportarme de determinada manera porque creo que así no le estoy haciendo daño a nadie, por ejemplo si no robo, soy honesto, si no mato, soy pacífico; no se trata simplemente de eso, todo va mucho más allá ya que la esencia de una convivencia armónica nace en los detalles más triviales, un saludo amable, la utilización de un lenguaje adecuado, el saber escuchar, el no arrojar basuras entre otros pequeños detalles develan la manera de ver e interactuar con el mundo que puede tener determinada persona.

La convivencia nos es infundida desde nuestros primeros años en el seno del hogar y a lo largo de nuestras vidas se va afianzando como un valor fundamental que facilita la comunicación y la resolución de conflictos al interior de un familia; de igual manera ocurre al momento en que no enfrentamos al mundo, se nos enseña a tolerar al otro y a manejar relaciones interpersonales con base en el respeto; esto es por lo menos lo que debería ser, pero es preciso que reflexionemos acerca de cómo se dan estos procesos de socialización en la actualidad, en la que la crisis de valores es evidente y en la que vemos con mucha frecuencia violación de todo tipo de derechos que de una u otra forma desvirtúan esos valores aprendidos desde el comienzo de nuestra vida como integrantes de una amplio y complejo entramado social.

La sociedad exige un comportamiento digno en todas los que participan de ella, pero cada persona desde una perspectiva particular se convierte en un promotor de valores, por la manera en que vive y dirige sus actuaciones.

Así pues, debemos empezar por reflexionar de manera detenida y muy seria todo lo que se refiere a nuestra persona: hábitos, actitudes, modales y la forma en la que nos relacionamos con las demás personas, distinguiendo con claridad las actitudes positivas y negativas que tenemos. Es claro para poder alcanzar unos mínimos principios de convivencia, tenemos que empezar por practicar los valores individualmente y luego tratar de promoverlos en la sociedad como una opción posible y viable que nos pueda conducir hacia un espacio en el que todos podamos expresar y vivir libremente, pero siempre teniendo presente que como individuo tengo unos límites que debo respetar si quiero logra también la plenitud en la vida social.

“Tener en cuenta esa trascendencia del yo al nosotros, no significa vivir conformistamente o disolver y anular la propia individualidad en el seno del mundo social, sino todo lo contrario; Significa el florecimiento y la autorrealización plena del individuo a través de la sociedad y la convivencia. Implica también el enriquecimiento y acrecentamiento de lo social por el aporte del yo, por eso se ha propuesto por varios psicólogos una concepción radical y unificadora de las motivaciones, considerando que todas las motivaciones humanas surgen o brotan de una tendencia original del ser humano al crecimiento, mejoramiento y trascendencia que se proyecta y expande en lo social”[2]

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto podemos concluir que la convivencia es una fórmula básica que nos permitirá el desarrollo y la superación de múltiples problemáticas sociales, el meollo del asunto está en la educación tanto desde la familia como desde los colegios, universidades y demás entes que hagan parte de la formación educativa en la sociedad; el reto que tenemos por delante es el de poder construir un mundo que tenga como fundamentos el respeto por la diferencia y la tolerancia ante las distintas formas de pensamiento. Es importante que el cambio en este aspecto se de desde cada uno de os individuos que conforman la sociedad, nunca es tarde para empezar a construir el camino hacia un mundo mejor en el que de veras nos podamos ver realizados plenamente no sólo en el ámbito individual sino en el colectivo; de qué vale que conquistemos el mundo entero si no tenemos con quien compartirlo?


[1] “Aprendamos a convivir”. Artículo publicado en: http://html.rincondelvago.com/convivencia.html

Última consulta: Septiembre 22 de 2005

[2] Aspectos que ayudan a mejorar la convivencia”. Artículo publicado en: http://www.expage.com/page/buenaconvivencia. Última consulta 22 de septiembre de 2005.